martes, 15 de octubre de 2013

IMPUNIDAD

Existen personas de todos tipos, se pueden clasificar en base a factores completamente objetivos y medibles como la altura o el peso, y otros más subjetivos como la belleza o el carácter. También existe un tipo de humano que se sale de todos los coeficientes que es de los que más me repelen...los cobardes.
La cobardía ante situaciones extremas puede llegar a ser un signo de inteligencia, una de las mejores formas en las que salir adelante, o mejor dicho, no salir, que puede existir. Ya nos lo decían nuestras madres "si te pierdes no te muevas, quédate quieto". Yo esto lo comprendo e incluso lo valoro, a veces una mala decisión en momentos de estrés puede salir muy caro.
Yo me refiero el cobarde al uso, al doméstico, ese al que encontramos constantemente a lo largo de un día, haciendo gala y demostrando su falta de capacidad y de valor. Las redes sociales han dado un paso de gigante en esto. Personas enfundadas en el anonimato se dedican a verter bulos, falsedades y difamaciones de personas que se ven incapacitadas para una contundente respuesta. O eso creen, porque hoy en día seguir un rastro informático es aún más fácil que hacerlo por el perfume en hora punta en el metro.
Tampoco me parece honesto y justo este nuevo orden periodístico, sobre todo los deportivos, que llenan hojas de mentiras, sospechas, ideas peregrinas e insultos y después pretenden que todo quede en una disculpa a pie de página días más tarde.
Incluso hoy mismo he leído una crónica de doña Letizia, princesa de Asturias, y siendo yo muy poco de esta señora y participando de las críticas que se le hacen, me he sorprendido, el artículo era tan arrogante y pendenciero que me ha resultado violento leerlo.
Soy firme partidaria de la libertad de prensa y de opinión, pero de frente y con la verdad por delante, ni detrás de un anónimo, ni de un avatar y mucho menos escondidos en una nota de disculpa días más tarde se puede consentir la total impunidad con la que algunos (y algunas, obviamente) se dedican a querer hundir y humillar a otros.

1 comentario:

  1. Poca gente da la cara y el nombre para criticar y desacreditar a alguien. Me di cuenta cuando entraba a comentar los artículos de Alvite directamente en el periódico. Con seudónimos y sin rostro ni avatar, algunos lo ponían a parir, "gentuza cobarde".

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