jueves, 24 de octubre de 2013

DESILUSIÓN (ES)


Puede ser que sea cierto, no tengo datos ni creo que pudiera ser capaz de entender las grandes cifras de la macroeconomía, que estamos saliendo de la recesión y que hemos crecido menos que poniéndonos de puntillas. Y eso es bueno.
No voy a dudar que esto puede que sea muy beneficioso y en un tiempo indeterminado - aquí viene the mother of the lamb - estos cálculos se reflejen en la sociedad y se genere empleo, fluya el dinero y por fin se pueda gastar. Siendo sinceros, este país es un país de gastar, no de guardar y atesorar dineros...lejos queda ya lo del calcetín o el "liaillo" en un pañuelo...ahora somos más de pagar a plazos.
Con todo y con esto, sin embargo, el país se ha convertido en un lugar de millones de desencantados. Cada vez somos más difíciles de ilusionar y no es que no tengamos razones para estar con esta mala carita generalizada, que si que las tenemos todas, es que no hay prácticamente nada que nos haga brillar realmente los ojos de ilusión.
Matizo, después de la cantidad ingente de casos de corrupción a todos los niveles, modos, maneras y partidos y siempre con prevaricación y apropiación indebida de cantidades con muchos ceros detrás, de euros....que son más que los ceros de las pesetas; después de los despropósito de nuestro ordenamiento jurídico: ver nuestras cárceles llenas de ladrones de cuello blanco que al salir tienen su botín en un paraíso fiscal y a los asesinos y violadores campando por nuestras calles; después de conocer que los cursos para los desempleados y la gestión de sus expedientes de regulación de empleo, se convertían en polvo (cocaína más exactamente); hartos de ser los últimos en educación (y no existir el consenso imprescindible para fundamentarla), hastiados del nefasto nivel de nuestros políticos y hasta aburridos de un fútbol a deshora y constante que va acabando con las tardes de transistor...es cierto, tenemos derecho al desencanto.
Este año hasta la Lotería Nacional trae un descuentito en Navidad y lo que antes era un premio entero y verdadero, de sidra El gaitero y lágrimas...se va a convertir en reparo y preguntas a los reporteros..."¿De lo que me ha tocado, al final en cuanto se queda?"
Es sin duda la desilusión y el desencanto de los sentimientos que más hueco en el estómago dejan, un vacío emocional que va minando nuestro cuerpo y nuestra alma. El truco, dicen, es no dejarse llevar, no apasionarse, no poner demasiadas esperanzas en algo o en alguien, mantener la cabeza fría, la distancia justa, la parcialidad constante para no caer por el precipicio de la insatisfacción si finalmente no llega la consecución de esa promesa, esa noticia que nos cambia la vida, ese mensaje anhelado...
No dudo que como opción es la más válida, absolutamente pragmática, pero, asumiendo el desencanto general, ¿nuestra manera de ser tan pasional acabará cambiada por las circunstancias? Tengo que reconocer que no me gustaría, pese a todo, yo prefiero emocionarme, llenarme de esperanza y de nerviosismo ávido aunque luego, el desencanto pueda ser grande: ese bofetón sin manos que te cruza la cara poniéndote el corazón del revés.

4 comentarios:

  1. Quiero pensar que la desilusión no venga por la falta de dinero para gastar sino por la falta de gobernantes que den vida y prosperidad al País, porque estamos en una situación de orfandad en cuanto a respaldo y respeto a la ciudadanía por parte de los políticos, eso es lo que de verdad debe tenernos en una situación de desencanto.
    También pienso que esta crisis ( cuando acabe) debe haberle servido a mucha gente mucha gente como lección para aprender a apreciar mas el dinero, ahorrar para tiempos de vacas flacas y no despilfarrar como últimamente estaban haciendo, pues eso también hace tambalear la economía de un País.

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  2. Y yo despilfarrando palabras, véase "mucha gente" dos veces jajajaja...

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  3. Genial resumen de como está la sociedad, desencantada.

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  4. ¡Que razón tienes! Somo muchos,muchísimos los que nos sentimos desencacatados por todo lo que nos rodea.Es cierto que siempre hubo corrupcíon,pero no creo que nunca se haya llegado a los límites de ahora.Lo cierto es que mires donde mires,todo está podrido y ello genera una tristeza,una impotencia que resulta difícil a veces levantarse por la mañana y dar un paso al frente.Yo no suelo ser derrotista,todo lo contrario,pero la verdad es que a veces es mas que difícil enfrentarse a la lucha de cada día.

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