viernes, 13 de septiembre de 2013

TIERRA SOÑADA POR MI

Siento los nervios en el estómago como una adolescente aferrada a un mensaje de su teléfono móvil, estoy inquieta como un niño la noche de Reyes y a ratos diría que se me acelera hasta el pulso.
Cuento los días deseando poder contar horas y disfruto de todos los preparativos que tengo que hacer para poder verte. Ansiosa como una primeriza enamorada espero por fin tenerte a mis pies, para postrarme a los tuyos, Granada.
En pocos días volveré a estar en la tierra que fortuitamente me vió nacer pero que adoro, a la que tuve la suerte de volver muchas veces como turista, como estudiante y como madre de familia durante unos maravillosos cinco años.
La echo de menos; a esa ciudad de atardeceres pintados que un presidente de Estados Unidos comprendió que eran más de lo que se podría encontrar en algún museo, por la belleza, lo efímero y la constante transformación hacia el azul noche...azul de azulejo de Alhambra. Me faltan palabras para ese palacio que nadie debe morir sin conocer porque por mucho que cuenten y digan, siempre será un relato incompleto. Esa ciudad cuna de poetas, de grandes músicos, de eternas leyendas.
Me falta su acento, su comida y sus cuestas, la silueta de la Sierra recogiendo sus calles y el cerro de San Miguel vigilante enfrente. Y el mirador de San Nicolás.
Daría lo que fuera por volver a sentarme en el Triunfo, a los pies de ese Hospital Real de escudo bicefálico, donde disfruté de su recogimiento y su acogedora biblioteca, y caminando por la Gran Vía quiero ir  a comerme una hallulla a López Mezquita y a pasear por la Alcaicería disfrutando de sus escaparates y de las caras de los turistas asombrados y que calle Zacatín me lleve a la plaza Bib- Rambla. ¿Hay algo más evocador que una plaza de ese nombre pegada a la Catedral donde reposan esos católicos que lo fueron, además de Reyes?
Necesito ir al Paseo de los Tristes, que no se sabe qué es más bonito, si el Paseo o el nombre, y subir la cuesta Gomérez, y pasear por el Realejo que fue mi segunda casa buscando el olor de los luthiers, y la sombra de los cármenes en los que soñé vivir.
Quiero un helado de Los Italianos y un plato de migas, quiero habas con jamón y piononos. Quiero disfrutar de esa "mala follá" que no es más que prudencia y algo de sequedad, porque eso si, cuando tienes un amigo en Granada, es para toda la vida.
Entiendo que Boabdil el Chico llorará por perderla y es cierto que no debe haber nada peor que ser ciego en Granada, aunque no le va a la zaga haberla vivido, disfrutado y tenido, y ahora...echarla de menos.
Pero "vuelvo a Granada", no será mucho tiempo, pero ese aire de cumbres nevadas me dará aliento hasta la próxima vez porque para mi, cuando la dejo atrás, sólo puedo murmurarle ...hasta pronto.

3 comentarios:

  1. Mucho amor a esa ciudad se lee aquí, a mi me encanta pero la visito poco, habrá que cambiar el hábito.

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  2. Lo has descrito de una manera, que me dan ganas de volver a visitarla. "Llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre"...¡que bonito Rocío!...me encanta...

    Lola_Mento

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  3. Por mucho que la haya visto y fotografiado, tengo que volver a La Alhambra porque embruja, atrapa. Se palpa la historia en cada piedra, en cada jardín, en cada fuente. Es mágica!!
    Granada no es mi capital preferida de Andalucía, aclaro, pero tiene tantas bellezas.....

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