sábado, 7 de diciembre de 2013

MENSAJE EN SUEÑOS

Me he despertado sobresaltada, inquieta, con el corazón a mil por hora como el motor de un Ferrari, martilleo en los oídos y la boca seca. Creo que he gritado pero tampoco puedo jurarlo, quizás fuera una interjección seca y angustiada nada más. Una sorda petición de auxilio, de ayuda al aire, a la nada. He sentido el miedo mirándome dormir y mientras me arropaba me despertó su helada sensación vertiginosa.
No creí ver venir a la muerte y la guadaña, no había monstruos ni criaturas horribles, tampoco tenía más trascendencia que ver en mis sueños tu cara, el perfil de tu rostro, ni una sonrisa ni una lágrima, nada delataba tu estado de ánimo. Sólo sabía de ti y tus sentimientos por tus mensajes, tus palabras escritas.
En mi sueño me escribías mensajes al móvil y sin embargo yo te veía como si tú estuvieras frente a mi, no se si era una imaginación dentro del sueño o un anhelo dentro de mi propia inconsciencia pero todos tus mensajes me llegaban vía teléfono. Primero notaba un pequeño zumbido y luego tras la vibración un "din-don" y en mi pantalla una ventana me informaba de lo que querías decirme.
"¿Puedo llamarte?" me preguntabas y yo que estaba trabajando en ese momento te decía que no podía hablar pero que por favor fuera lo que fuera no iba a considerar descortés que me dejaras un mensaje con lo que necesitabas decirme.
"Verás, he conocido a alguien...es dulce y quiero darme una oportunidad, no quiero ofenderte pero lo nuestro no podía ser, eres fantástica no lo dudes pero es que ...quiero ser leal con ella, me gusta mucho."
Yo en ese momento suspiraba con los ojos llenos de lágrimas y un escalofrío recorría mi piel pero sin dejar de sonreír me ausenté al baño unos instantes y mientras el espejo me devolvía la imagen de una mujer derrotada conseguí teclear: "Comprendo, no te preocupes. Adiós, cuídate mucho, espero que seas muy feliz"
Fue cuando desperté y fue cuando sentí que el mundo se hundía bajo mis pies, al intentar levantarme y mientras me auto convencía de que sólo era un sueño, cuando caminaba bamboleante pasillo adelante buscando un café, noté en el bolsillo de mi vieja sudadera una vibración...mi móvil...
"¿Puedo llamarte?" y entonces mi respuesta fue clara, contundente y con cierta angustia y premura: "Sí, claro que si"

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