jueves, 22 de marzo de 2012

A PIE DE CALLE, A RAS DE SUELO

A fin de cuentas Cenicienta vivió una vida prestada y le salió bien. Durante unas horas la humilde y desgraciada chica de buena familia pudo vivir lo que quizás le correspondía por derecho, pero no por condición. Fue feliz, materializó un sueño... y le salió bien, el amor literario y verdadero pudo con las visicitudes mundanas y con el estrato social. Triunfó el amor...y la clase obrera.
Lo malo de subirse a una nube es que la altura dá otra perspectiva, y desde arriba la imagen cambia como en las láminas que nunca logré entender de dibujo técnico. Cuando cambia la vista del plano, y la nube se vuelve niebla a pie de calle descubres que los coches son mas grandes, las luces de las farolas están por encima de la cabeza y que la suciedad se acomoda en arcenes y aceras.
El baño de realidad desconcierta, pese a que ese ha sido tu traje durante toda la vida, al volverlo a usar notas como se adapta a tu cuerpo y las arrugas de uso concuerdan con tus articulaciones pero te cuesta adaptarte como al volver a usar unos zapatos con el cambio de temporada.
Yo no puedo decir si es bueno o malo, pero es cierto que cuando algo o alguien te devuelve a tu lugar entre el barro cotidiano, se siente un vértigo a la inversa, una caída de montaña rusa que además te pilló con los brazos en alto que mezcla en la coctelera dos partes de vergüenza, una de desilusión y se completa con alguna que otra lágrima de esas que ruedan hasta la barbilla. Se agita y se sirve en copa de balón con hielo picado.
No es ni justo ni injusto, es encajar otra vez las piezas del puzzle cósmico que se reubican en la galaxia al igual que lo hacen tras el paso de un cometa de cola refulgente o tras un eclipse lunar. Las cosas vuelven a su sitio, donde siempre estuvieron, quizás merecían un sitio mejor, una oportunidad, voz en el coro de los elegidos pero...con los pies en el suelo solo queda sonreír por la osadía y disfrutar del recuerdo ingrávido de la nube mientras el día a día sigue siendo una gran manera de continuar porque también es cierto que Cenicienta jugaba con ventaja.





1 comentario:

  1. ....Conozco muy bien esa sensación, por loque hace mucho decidí ir siempre por la vida con el traje de realidad, a veces se me olvida y me lo empiezo a quitar, pero gracias a Dios lo recuerdo justo en el instante de enfundarme el
    Una tita mía no cogía nunca vacaciones por el trabajo que le costaba volver y adaptarse de nuevo al trabajo, pues más o menos eso
    Genial, como siempre Rocío, gracias por compartirlo

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