martes, 5 de noviembre de 2013

DAR Y QUIZÁS RECIBIR

Hay personas que siempre están en nuestra vida, sin hacer ruido, sin aspavientos ni golpes de pecho, pero están. Cuando vienen mal dadas, de repente, sin necesidad de aviso ni señal de socorro, aparecen.
Hace muchísimos años, siendo una niña, recuerdo haber leído en el Selecciones Readers Digest  -mi familia estaba suscrita, ¡qué cosas!- una historia de esas tipo testimonio, de alguien que contaba que tuvo una muerte muy traumática en la familia, y que todo el mundo llegaba y preguntaba en qué podía ayudar y ella, aturdida, no sabía ni organizar el funeral (allí luego hay una especie de reunión en el domicilio, y complica aún más las cosas, claro) pero que no podía olvidar a su vecina, que sin decir nada, llegó, y limpió los zapatos de todos los miembros de la familia...algo necesario pero en lo que no se suele caer. Desde entonces pienso lo útil que es estar y saber que hacer en todo momento. Lo hice leit motiv de mi vida y siempre pienso en qué puedo ayudar antes de estorbar.
También hay personas que aparecen en los malos momentos, por primera vez en tu vida, gente que de pronto son necesarias, casi imprescindibles aunque a penas las conoces, y se crea un vínculo extraño pero fuerte. Y de repente desaparecen como vinieron y casi no las puedes buscar ni, por supuesto, guardarles rencor...o se quedan para siempre.
Y luego están las que no aparecen, las que saben de tu mal momento o de tu dolor, las que conocen al cien por cien tu sufrimiento y no se acercan a decirte nada, a dar un abrazo, a servir de consuelo...y las esperas, y duele que no lleguen porque no estaba previsto, porque es una sorpresa, pero se olvida fácil...no merece la pena.
No me sirve ser una persona descreída que no espera nada de nadie, porque además estoy convencida de que no son ni a mitad de las que lo dicen, de hecho creo que pocas, muy pocas, personas realmente son así ya que si nada esperas jamás se sienten defraudadas... y siempre, en algún momento, existe ese sentimiento.
En los malos momentos hay que estar...no hay duda y aunque íntimamente esperamos que estén en nuestros malos momentos, tampoco es cuestión de dar apoyo ...esperando a recibir ayuda.

1 comentario:

  1. También hay personas que aparecen en los malos momentos, por primera vez en tu vida, gente que de pronto son necesarias..., esa eres tú

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